amarino

Iglesia y sociedad – Reflexión de nuestro Obispo

amarino
Iglesia y sociedad
Para La Vanguardia de Balcarce

Autonomía y colaboración son dos palabras básicas que caracterizan el vínculo de la Iglesia Católica en su relación con los poderes públicos y la sociedad civil. Por eso hablamos de lo que otros callan o juzgan sin interés. La Iglesia debe asegurar su libertad para proponer su mensaje y dar testimonio de sus convicciones a la luz del Evangelio: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hch 5,29), decían los Apóstoles. Pero al mismo tiempo, los cristianos nos empeñamos con todas nuestras fuerzas en la construcción del bien común de la sociedad, desde nuestros propios principios.

Pronunciamos muchos «no», porque decimos muchos «sí». Nuestras oposiciones son el reverso de nuestras afirmaciones y de nuestro compromiso efectivo.

No a la droga, no a su despenalización, no al narcotráfico. No a la trata de personas, o al trabajo en negro. No a la inseguridad. No a la mentira con cifras engañosas. No al descuido en la falta de inclusión educativa básica y de calidad. También decimos no al aborto, no a la tergiversación del significado de familia …

En todos estos no, se oculta y manifiesta a la vez un sí. Se trata de un sí irrestricto a la vida, a la dignidad del hombre y a la paz social. Está implicada una voluntad de encuentro y alivio, de ayuda y de propuesta constructiva.

Procuramos no anunciar nuestras convicciones solamente con la predicación de principios, sino con el compromiso personal y de nuestras instituciones que canalizan la concreción de las actividades caritativas de nuestras comunidades parroquiales y de toda la diócesis.

Por eso, salimos a nuestras periferias, al encuentro de los olvidados para darles testimonio de nuestra cercanía. Por eso, vamos a la cárcel y a los hospitales, asistimos a drogadictos y alcohólicos, brindamos contención y claridad a la mujer o al matrimonio que pasa por la tentación de abortar …

Respetamos las leyes de los hombres, necesarias para la convivencia civil. Pero antes que nada respetamos “la ley divina y natural”. Todo aquello que la olvida o la transgrede encuentra la firme oposición de nuestra conciencia y de nuestro testimonio.

Amamos la vida y creemos que nadie sabe más de su plenitud que aquél que dijo: “Yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia” (Jn 10,10).

+ Antonio Marino
Obispo de Mar del Plata
21-XI-2013
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on TumblrEmail this to someonePrint this page

Dejá una respuesta